Diario de un Naufrago de Tierra Firme

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

¿Cómo se puede trasformar la catástrofe en arte?

En mi obra la catástrofe sucede en el momento en que no puedo zarpar a altamar.

Tanto en el capitulo de Naufragio de una Historia del mundo en diez capítulos y medio de Julian Barnes como en mi relato esta el desafío del artista, quien tiene que trasformar la catástrofe en arte. Dice Barnes: “¿Por qué sucedió este demencial acto de la Naturaleza, este momento humano de locura? Bueno, por lo menos produjo arte. Puede que, en última estancia las catástrofes sean para eso”[1]

Barnes nos cuenta que Géricault tardó alrededor de un año en culminar su obra; realizó numerosos bocetos de escenas específicas del naufragio, pinto otros dos cuadros que le sirvieron para mirar qué elementos le servían y cuáles no, y realizó, en fin, toda una búsqueda para culminar su obra.

Yo también emprendí un viaje preguntándome cómo se crea una obra de arte. La bandera, que en este momento se encuentra en Punta Gallinas, fue el resultado de ese viaje. Como dice Barnes, “la catástrofe se ha trasformado en arte; pero éste no es un proceso reductor. Es liberador, engrandecedor, explicativo. La catástrofe se ha trasformado en arte: eso es, después de todo para lo que sirve”.[2]

 


[1] Barnes, Julian, Una historia del mundo en diez capítulos y medio, Editorial Compactos Anagrama1989, Pág 148.

[2] Barnes, Julian, Una historia del mundo en diez capítulos y medio, Editorial Compactos Anagrama1989, Pág 162.

Anuncios